martes, 27 de noviembre de 2012

El silencio de El Jardín de las Delicias, o una tirada de dados nunca abolirá el azar, según el verso de Mallarmé

Como un casco guerrero de una emperatriz niña, así, con estas palabras que leímos en otra edad y en otro tiempo en un libro pequeño y blanco, en medio de una fiesta, y que, al leerlas, vimos por encima de la valla, al otro lado, donde Micòl y Alice esperaban felices a los verdugos.

C2

2 comentarios:

Sea_Lord dijo...

Estimado Cónsul el conejo blanco de Alice hoy está triste. Este no sabía cuándo se podría descargar la batería de litio de su reloj de bolsillo, y sin tiempo estaría perdido si saber como acudir al té de la Reina, cuando además está castigado presentarse allí o antes o después de la hora exacta, con lo cual, la angustia y el estado del conejo son inmensas a causa del poder quedar cercenada su cabeza al amanecer si no llegase a puntualmente a su cita.

attella{C2} dijo...

maravilloso ese gesto como temeroso en los ojos de kira

preciosa imagen ,Amo, un dulce besito para los dos.