viernes, 28 de septiembre de 2012

Esta mañana...dijo Bradbury: "Vendrán lluvias suaves". Pero no, no fueron así o sí?

Lugares donde ella estuvo y donde ella no estuvo. Así comienza el otoño, pero también damos pasos hacia la primavera. O no? Recuerda el agua creando charcos, produciendo música, modificando los límites de la belleza y del dolor del corazón.

C2

domingo, 23 de septiembre de 2012

El tiempo es una inmensa playa que espera el mar, pero éste fue tragado por las arenas y no volverá nunca jamás

Nunca sabremos qué nos causa más serenidad: si reencontrar algo que permanece frente a la devastación del limo de los días, o reconocer el hueco que dejó el árbol que conocíamos. Por eso la ciudad es fuente de duda y, a la vez, de sabio conocimiento de nuestra propia fugacidad. Oh, Baudelaire, eterno  flâneur de nuestro corazón.

C2

sábado, 22 de septiembre de 2012

Cartas en la botella de Poe o los hilos del tapiz en la montaña de imán de Simbad




Así, ellos, estos breves pájaros en el corazón de la selva diminuta (Aleixandre) nos transmiten ofrendas de sumisión y deseo: Blog El Boudoir de C2, en colaboración con mi lv_m, Blog Esencia sumisa, de mi kajira attella{C2}, Blog de Kira de Cónsul, y Blog de Alumna de C2.  Hilos de un tapiz que a veces realizan figuras, y en otros momentos son casi invisibles, pero construyen el tejido final.

C2

martes, 18 de septiembre de 2012

"Le vent se lève...il faut tenter de vivre. Ce toit tranquille..." (Valéry).

Nos vigilan las nubes. Nos acompañarán en las primeras miradas al cielo, allí en lo alto. Luego, alguna vez volaremos por encima de ellas. Al fin, como continentes a la deriva, como signos serán del crepúsculo de los dioses. Pero. también, últimas banderas, de la ceniza, de la nada, del olvido.

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miércoles, 12 de septiembre de 2012

Los limites son para cruzarlos, allí donde el sol negro ilumina a Justine/Alice

Sol negro, dira de S. André Breton. Y nuestro escritor polaco dijo en las últimas líneas de "El negro del Narcisus": "Nadie como ellos, balanceados en la arboladura, perdidos en la noche, contestaron mejor, alarido por alarido, al asalto de un temporal del Oeste". Y tú, enmascarada, permaneces así, en la página perdida de Dumas.

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domingo, 9 de septiembre de 2012

El placer deja las huellas en la playa antes de las últimas olas

Y así, casi en la oscuridad, la cámara es usada una y otra vez. El observador no ve apenas lo que fotografía, pero sabe que las imágenes surgen de la nada con la luz del flash, como si en lo profundo de la cueva del placer nacieran las diosas de la espuma y la sal.

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sábado, 8 de septiembre de 2012

Fotógrafa desnuda y modelo vestido: el tiempo nos muestra las hojas de los álamos al final del verano

La noche se alarga hasta la madrugada, y la mirada del observador mira en el espejo de Alice. Allí donde la realidad será ceniza brillante en la mirada, en la piel, en el valor y en la voluntad de los príncipes hispanoárabes que supieron poner el corazón en el lugar del escudo.

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jueves, 6 de septiembre de 2012

Madrid, capital del dolor (Eluard/Umbral), y ella recorre las estancias y el LDF



Hemos hablado de la desaparición del tiempo, de las palabras de Montaigne sobre el Yo, y, acaso, de la dialéctica nocturna del dolor y la piel. Y así, dos días en Madrid es el puente que Kipling cantó sobre los sueños de Alejandro y el último reino.

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domingo, 2 de septiembre de 2012

Los zapatos femeninos reinan en el boudoir de los deseos presentes



Fiesta de tacones y zapatos ayer en Madrid. Organizan Ponce y Akhesa. Les pido a algunas de las ganadoras y concursantes de los premios que allí se otorgaron que posen para mi cámara. La máquina de coser el tiempo y las escaleras que lo ascienden, se unieron para mostrarnos que los fetiches son el tótem de la posmodernidad.

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sábado, 1 de septiembre de 2012

Nuestra mirada observa los aislantes de cerámica incrustados en la corteza

Pequeños detalles que nos hablan de otra época, cuando las bombillas de verano iluminaban las kermeses y quienes allí estaban creían en la infinita piedad del tiempo presente. Ahora, esas pequeñas piezas en el árbol hacen ver al observador, por un momento, el bullicio pasado y ya ido para siempre. ¿Cuántas veces diminutos y desapercibidos objetos nos hablarán de nuestro tiempo, el que tú sabes que fue?

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