domingo, 14 de abril de 2013

El brazo que se extiende hasta cruzar todos los espejos de la noche: en el camino subterráneo de Alice, en el sendero de la espuma de los días de Guermantes.

Un amigo, C., me manda un poema dedicado a Nietzsche, se llama "Así hablaba Zarathustra", y estos son sus versos: "Mi sueño seca el agua de las fuentes,/ mi despertar enciende/ la luz de  la mañana./ Con la palabra atribuyo, con el silencio anulo./ Como Ormuz,/ creo. Como Ahrimán,/ acabo./ Mas de ese voraginoso océano/ que soy yo/ apenas si alcanzo a discernir la espuma,/ y de aquella a quien amo/ no sé/ mucho más que el nombre:/ Lou.

C2
 
 
 
 
 

1 comentario:

Anónimo dijo...

El brazo se extiende hasta cruzar el espejo del volver ¿Qué hago aquí? no soy de esta ciudad y aunque me hagas feliz a medias tengo que volver.
Soy una equivocación...lo siento lo soy...luego ya, me iré.
Disfruta mientras puedas querido señor de las tinieblas lo que Dios te brindó.