sábado, 6 de julio de 2013

Los días azules, que dijo el poeta, y entonces era el tiempo de atravesar el puente de Kipling cantando la última canción de victoria.

Cuenta el historiador Schulten la sorpresa de los romanos cuando, al crucificar a sus enemigos hispanos, les escuchaban entonar cantos de victoria. Así, ahora, nos asomamos al día de verano con el deseo y el temblor de los ejércitos nocturnos que esperan la próxima batalla y observan al cónsul preparar su capa de púrpura.

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