miércoles, 25 de septiembre de 2013

Escalera, caoba, hierro y piel, y aquello que vemos ascendiendo hacia la sal y la presencia en nuestras manos.

Siempre hay casas con escaleras que hemos fotografiado en ciudades lejanas o familiares, pero, y lo sabemos, unas veces están vacías y otras, en cambio, donde los cuerpos flotan sobre los escalones como ángeles prometidos, vencedores siempre del olvido y la muerte.

C2

1 comentario:

Anónimo dijo...

¡Oh, Cónsul, por los dioses todos, esta imagen...! Es la más lancinantemente turbadora que he visto en mucho tiempo, quizá nunca. Y cuando uno piensa que lo que estas altas piernas y estas contoneantes nalgas pueden recibir como castigo en tus manos...