sábado, 21 de septiembre de 2013

Nietzsche habló sobre los círculos que, al cerrarse, toman forma de espejo donde el destino se vislumbra.

Los cristales pueden velar la realidad exterior, pero atención, basta la voluntad y el trabajo para convertir en presentes a árboles, edificios y personas del mundo externo, y así el destino es siempre maestro de últimas enseñanzas, como mostró el Maestro de la flauta a sus discípulos antes de su muerte.

C2

1 comentario:

Laura Noestá dijo...

Me encantan los círculos!!!

Un beso cómplice mi querido Odiseo