A veces se lee la historia bíblica de Lot. La imagen de su
mujer, convertida en sal al mirar la destrucción de Sodoma y Gomorra, ha dado
lugar a una metáfora que se ha usado durante siglos. Pero, por un momento, no
me intrigó tanto la mirada de la mujer, como la de él mismo. ¿Miraría a su
mujer o no? No se habla nada de sus sentimientos, como si allí no hubiera
pasado nada, o se hubiera librado al fin quizá de una mujer tentada por las
gomorritas. ¿Quizá ella intentó recordar a alguna amante prohibida? Busqué
datos sobre el tema y encontré dos hermosos poemas sobre este tema: uno de Anna
Ajmátova, y otro de Wislawa Szymborska. Pensé también en ese momento en que uno
pone pinzas a la sumisa, y ésta se convierte en estatua, quieta, quizá
pensativa. ¿Qué mira, qué siente más allá del dolor? ¿También mirará atrás en
su vida?
Versos del poema de Ajmátova: "Pero mi corazón no olvida/ a la que dio la vida por una mirada".
Versos del poema de Szymborska: "(miré atrás...) Por la súbita certeza de que, si muriera/ ni siquiera se habría detenido./Por la desobediencia de los sumisos"Versos del poema de Ajmátova: "Pero mi corazón no olvida/ a la que dio la vida por una mirada".
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