lunes, 29 de agosto de 2011

El natural desorden de las cosas o cuando dejamos entrar la luz en la oscuridad

Lo oscuro necesita la luz para señalar los límites, para hacer más preciso el mapa de los pantanos y los faros. Delimitar los peligros e incluso convertir en previsibles, pero quizá inevitables, las trampas de los cazadores de El Alamo. Y así, en Estambul, el recinto más privado del Sultán iluminaba el dolor con reflejos en el agua fluyente que empapaba los espejos, inertes.

C2

1 comentario:

Anónimo dijo...

magnifica fotografia, magnifica luz, felicidades