martes, 16 de mayo de 2017

El tiempo llega con una línea oblicua que une Bilbao y Jerez, donde las palmeras y el deseo también construyen su laberinto

A veces extendemos los brazos para acoger el tiempo presente, como los arcángeles que poseen su propio cielo asomado sobre las construcciones del placer humano. Y así, nosotros también nos asomamos a nuestros paraísos abrazando nuestros mejores y alicientes días.

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lunes, 10 de abril de 2017

Las puertas de Gaza y "la geometría sagrada de la oportunidad" (Sting)

Sansón se despierta a medianoche y sale de Gaza arrancando las puertas. Puertas que señalan los límites del Cielo y el Infierno, reino de Jano y los umbrales. Puertas de Alice coronada y de la ley en Kafka. Y cuentan que los exiliados de Escandinavia  arrojaban las puertas de sus casas perdidas al mar, y allí donde encallaban volvían a hacer su ciudad. Así, en una noche vemos esta puerta e imaginamos que somos nosotros y que la maleza nos cubre para siempre y nos separa del mundo.

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martes, 7 de marzo de 2017

Narcisos y la imagen de Volubilis, ardiendo como cera de piel en el desierto del verano

En el balcón mantengo los narcisos, mientras al atardecer enciendo los velones, esos que me gusta que se llenen de cera líquida, para luego volcarlos a la vez sobre la piel entregada. En la pared, una pequeña foto polaroid de las ruinas de Volubilis. Y pienso ahora que, cuando hacía  mucho calor, aquellas fotos que se  tomaban con polaroid parecen ahora imágenes que se disuelven, como suele pasar con los cuerpos cuando ya no los tenemos entre las manos y arden bajo el sol de nuestra imaginación, como cera roja que marca nuestro deseo, hasta que surgen de nuevo en la estación de los encuentros.

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jueves, 2 de febrero de 2017

En el suelo de la habitación del hotel la sirena se muestra a Ulises

En uno de sus textos más enigmáticos (y que citó Borges) Kafka habla del silencio de la sirenas, insinuando que el verdadero peligro de ellas no estaba en su canto, sino en su silencio. Sea como sea, cuando ella se extendió así, con esos adorables calcetines, y su mano abandonada en la piel, comprendí el poder de las sirenas, y volví a escuchar aquel verso de Mallarmé: "Mais. ô mon coeur, entends le chant des matelots!".

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jueves, 26 de enero de 2017

"Que este vivir mío no era sólo/ mi vivir: era el nuestro". (Pedro Salinas)

Los caminos tienen una marca de tiza, como en los viajes de Verne, y en nuestro caso fue en agosto de 2015, casi como los veranos de Pavese. Y allí se inició un laberinto, con puertas, ventanas y pasillos, que nos lleva por pieles, arenas y deseos, que nos arrastra con anclas y anzuelos por días memorables, tardes de luz, y noches faro, hacia un camino que no sabemos, pero que los dos agarramos con nuestras manos, fuertemente.

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