miércoles, 13 de agosto de 2014

Las estrellas a veces descienden del cielo para anidar en los cuerpos, porque así lo dicen las tardes de agosto.

Las colinas y los valles de la piel quizá forman parte de los mapas prohibidos de un país que sólo nos es dado vislumbrar desde la justa distancia del dolor y del placer. Mapas tan escondidos y profundos como el tesoro que yace al final del arcoíris.

C2

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