lunes, 11 de mayo de 2015

Más allá de las Alicias de las ciudades de Wenders, he conocido ángeles de alas oscuras que me dieron el cristal de su alma y el azogue de sus espejos en la piel.

Hace muchos, muchos años, publiqué un libro de relatos con una dedicatoria: "A las Princesas y al Olvido". Lo primero lo tuve; lo segundo, jamás. En mi puerto ellas cambiaron las velas, y en los brazos de otros ganaron la corona de Reinas. Pero así, de este modo, el destino  me otorgó el reino de la Libertad en la Mar Océana, no sin crueldad. 

C2

1 comentario:

Laura Noestá dijo...

De cuando en cuando paso por aquí y te dejo un beso cómplice mi querido Odiseo, yo tampoco olvido...

Besos