viernes, 2 de septiembre de 2016

Hay ciertas escaleras donde "todo es imaginable", como decía Sade

Escaleras donde una impensable curva nos permite encontrar, tan cerca de la calle, un recodo de invisibilidad; escaleras de mármol antiguo ya sin alfombra (quedan las marcas de los hierros que la sujetaron) y así imaginamos que los pies descalzos vienen a sentir el placer de la esclavitud; escaleras de pasamanos de caoba salvados del destino y la historia, como los recuerdos que ahora nos invaden. 

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