Paisajes conocidos de las ciudades de Levante, pero, atención, también extraños: basta un pequeño detalle (quizá un cojín azul en una habitación rosa) para que la realidad se nos muestre como es: una gran herida en nuestro cuerpo, donde nuestra princesa favorita, transformada en chamán de ropaje oriental y violeta, irá arrojando gusanos que devorarán la pus oscura. Dejemos que sigan su trabajo, hasta que nos saboreen el corazón.
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