miércoles, 2 de diciembre de 2015

"En el amor nunca puede haber calma", dirá Proust ante el mar color de vino de Homero.

Y sin embargo esa detención del tiempo que sienten los amantes, esa esfera de cristal del cuadro de El Bosco donde permanecen, produce una sensación única, la de la inmortalidad, que al fin, como sabían los dioses griegos, no consiste más que en el poder de detener el tiempo ese segundo que simboliza la eternidad.

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