miércoles, 21 de diciembre de 2011

La transgresión es un viaje que hacemos para no llegar, para perdernos en el camino

El cuerpo se presenta a sí mismo ante la cámara, se ofrece en el altar de cristal tallado, pero, aquí, él mismo es el diamante que se entrega para ser cortado, transformado, en la conversión que hace la mirada de lo distante en deseo, del olvido en presencia que formará la materia de nuestros sueños.

C2

2 comentarios:

Sweet dijo...

Verdadera entrega.

Paz y amor.
Fuerte abrazo.

algamarina dijo...

Todo exquisito!

Saludos azules, aunque no tengan recepción...