jueves, 29 de marzo de 2012

¿Así tenía a sus esclavas Solimán el Magnífico en la Mezquita Azul?

"No os engañen las rosas...", dirá Quevedo. O recordamos cómo entró el sultan vencedor en Bizancio, a caballo y sobre pétalos de rosas. Y así, también vemos por un instante a Josefina Bonaparte en su Castillo de Malmaison, explorando nuevos rosales: tenía 650 rosales y una de sus rosas se llamó "Souvenir de la Malmaison". A veces enviaba mensajeros al Esperador para que le enviara esquejes de los jardines de Alejadría. Y ahora, quedan las rosas, símbolo precioso del paso del tiempo en el verso de Góngora y lo que sucede con ellas y con los asuntos humanos convertidos en "tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada".


C2




2 comentarios:

attella{C2} dijo...

las rosas azules, la flor de la sumisa...

muy bello, Amo de mi corazón¡¡

CONSUL2 dijo...

Gracias, mi kajira!!