miércoles, 1 de agosto de 2012

En muchos puertos he visto escaleras de piedra sumergiéndose en el agua. ¿Dónde tiene ella su imposible reino submarino?

Esa tentación de bajar, de ir hundiéndose en lo oscuro, allí, como carne húmeda y desconocida. Pero así, desde los malecones, observamos las pequeñas olas contra las escaleras, su golpear como manos de sirenas: escaleras de mármol en un consulado de Venecia, escalas sin barcos de guerra en Bilbao o en San Petersburgo...¿Llegarán esas escaleras hasta el limo del fondo del puerto?

C2

1 comentario:

attella{C2} dijo...

una escalera que sube y sube,,,hacia Ud, Amo de mi corazón...