jueves, 23 de junio de 2011

Aquello que elegimos, nos elige. ¿No es nuestra memoria el recuerdo de los pulsos en nuestro quirófano dulce? (P.Z)

La orden es colocar la mano en sus múltiples señales. La mano, así, es barco o ejército nocturno, quizá esa bandera prohibida que se extiende por tu cuerpo, donde todo es posible y el tiempo se detiene en la burbuja de cristal de El Bosco. Porque allí, los amantes se miran en el espejo que pronto romperán. Los fragmentos, en una larga caravana hasta los oasis de Baalbek, al templo de la última diosa.

C2

2 comentarios:

attella{C2} dijo...

una mano en reposo...una mano escribiendo signos para su Amo...mi mano.


besitos Amo.

Sweet dijo...

La órden y el deseo,
lo escondido reflejado
y el camino a seguir
ya comenzado.
Un placer, saludos.