domingo, 26 de junio de 2011

En algún lugar tenía que situar Rohmer la fragilidad de la luz y la batalla de la mirada (P.Z)

Existe un suelo de cemento y quizá aquellas lámparas azuladas de Shanghái. Porque allí, en Oriente, ella le pregunta si así le gusta, discreta, inmóvil. Y después, ella escribirá sus dos mejores y clasicos versos: "Y tú, mi mago favorito, entre los humanos/ te acercas tan despacio que apenas cambias".

C2

2 comentarios:

Sweet dijo...

...Y el tiempo se detendrá por unos segundos.
Abrazo de domingo :)

demonella dijo...

Un interesante lugar en el que recabar. Vendré yo también con mis libros, por si te interesa alguno, en tu biblioteca, y beberé a cambio de tus Wittgenstein, y tus Baudrillard.